miércoles, 20 de mayo de 2009

Poemas profanos

A veces un poema se extravía del camino de su autor y acaba siendo asignado a la pluma de otro al capricho de... me gustaría saber de quién.

Así ocurre con "Instantes", atribuido a Jorge Luis Borges, que parece realmente fue escrito por un tal Don Herold o una tal Nadine Stein (a los que, por otro lado, no conozco de nada).

También se incluye como poema profano "La Marioneta", atribuido a Gabriel García Márquez y escrito... vaya usted a saber por quien; hay quién dice que es obra de un ventrílocuo mexicano, Johnny Welch.

Ambos dos, sin embargo, merecen ser leídos y pensados, sea quien sea quien los escribió.
Te dejo con ellos.


"Instantes"

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.



"La Marioneta"

Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.

Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...

No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.
.

2 comentarios:

Milton Malone dijo...

Muchas gracias, Kayelica hermosa, por los poemas. El segundo también me ha gustado mucho (aunque en algunas cosas me parece un poco irregular: ¡no me gusta el helado de chocolate!), y me resulta curioso que, con una temática parecida y un final sorprendentemente similar, ambos tengan la coincidencia de ser atribuidos a un autor famoso.

Ahora podríamos hablar de cómo valoramos algo en función de quién sea el autor, pero creo que ni a ti ni a mí nos importa demasiado.

Abrazos levantinos.

Kayele dijo...

Sí, es curioso que, más que un hecho aislado, se trate de un fenómeno de atribución reincidente, ¿no?
Había otro atribuido a Neruda, y también gente dedicada a desenmascarar las falsas atribuciones. Rizando el rizo.

Trato de ser igual de crítica con l@s autor@s reconocid@s que con l@s noveles; más exigente si cabe con l@s primer@s.

Un abrazote
Este finde concierto Gospel, no?

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Me encanta el helado de chocolate.