lunes, 25 de mayo de 2009

Palabras

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Es intrigante cómo el sentido de una misma oración puede cambiar su significado según la entonación, la intención... según si es escuchada, pronunciada, leída...
Supongo que ya te lo habrías planteado.

Se puede dar otra vuelta de tuerca.

Cuánto puede cambiar el significado de un mensaje según lo digas con unas u otras palabras, cuando en esencia estás diciéndo lo mismo.
Por ejemplo, ¿es lo mismo decir "tengo un apetito voraz" (fino) que "tengo una gula que muero" (exagerado) que "tengo un hambre que da calambre" (lírico) que "si no jalo ya me da un amarillo" (macarra) o "estoy famélica, me da un vahído" (poético)?

Cuánto metalenguaje no habrá detrás del uso de una palabra u otra, de una expresión u otra, independientemente del tono. Nuestras palabras hablan de a quién nos dirijimos, dónde estamos o de nuestro propio contexto. Hablan de nosotr@s como puede hacerlo la estética, los gestos o el movimiento.

No utilices las palabras en vano, cuídalas... las palabras que eliges dicen mucho de tí mism@.

Supongo que la comunicación, como la vida, es más compleja de lo que parece.


Te dejo con un corto de la checa Michaela Pavlátová, titulado "Reci, reci, reci" (Palabras, palabras, palabras; 1991), lleno de simbolismo.




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1 comentario:

eMeleon dijo...

Sin niguna duda tienes toda razón, estas hecha toda una observadora de los distintos disfraces del lenguaje...jejejeje por cierto el corto de animación BUENIIIISIMO que grande...como la vida misma, gracias por esta perla guapa