jueves, 27 de septiembre de 2012

El Libro de los Abrazos I


El Libro de los Abrazos, un librito maravilloso, plagado de vuelos, de plumas y de fantasías de lo más real, con esa forma tan fabulosa de narrar a nivel de tierra que caracteriza a Eduardo Galeano.
Te dejo con unos pedacitos.
 

 
Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.



El hambre/2

Un sistema del desvínculo: El buey solo bien se lame. El prójimo no es tu hermano, ni tu amante. El prójimo es un competidor, un enemigo, un obstáculo a saltar o una cosa para usar. El sistema, que no da de comer, tampoco da de amar: a muchos condena al hambre de pan y a muchos más condena al hambre de abrazos.



La vida profesional/2

 Tienen el mismo nombre, el mismo apellido. Ocupan la misma casa y calzan los mismos zapatos. Duermen en la misma almohada, junto a la misma mujer. Cada mañana, el espejo les devuelve la misma cara. Pero él y él no son la misma persona:
 -Y yo, ¿qué tengo que ver?-dice él, hablando de él, mientras se encoge de hombros.
 -Yo cumplo órdenes-dice, o dice:
 -Para eso me pagan.
 O dice:
 -Si no lo hago yo, lo hace otro.
 Que es como decir:
 -Yo soy otro.
 Ante el odio de la víctima, el verdugo siente estupor, y hasta una cierta sensación de injusticia: al fin y al cabo, él es un funcionario, un simple funcionario que cumple su horario y su tarea. Terminada la agotadora jornada de trabajo, el torturador se lava las manos.
Ahmadou Gherab, que peleó por la independencia de Argelia, me lo contó. Ahmadou fue torturado por un oficial francés durante varios meses. Y cada día, a las seis en punto de la tarde, el torturador se secaba el sudor de la frente, desenchufaba la picana eléctrica y guardaba los demás instrumentos de trabajo. Entonces se sentaba junto al torturado y le hablaba de sus problemas familiares y del ascenso que no llega y lo cara que está la vida. El torturador hablaba de su mujer insufrible y del hijo recién nacido, que no lo había dejado pegar un ojo en toda la noche; hablaba contra Orán, esta ciudad de mierda, y contra el hijo de puta del coronel que...
Ahmadou, ensangrentado, temblando de dolor, ardiendo en fiebres, no decía nada.



La vida profesional /3

Los banqueros de la gran banquería del mundo, que practican el terrorismo de dinero, pueden más que los reyes y los mariscales y más que el propio Papa de Roma. Ellos jamás se ensucian las manos. No matan a nadie, se limitan a aplaudir el espectáculo.
Sus funcionarios, los tecnócratas internacionales, mandan en muchos países: ellos no son presidentes, ni ministros, ni han sido votados en ninguna elección, pero deciden el nivel de los salarios y del gasto público, las inversiones y las desinversiones, los precios, los impuestos, los intereses, los subsidios, la hora de salida del sol y la frescura de las lluvias.
No se ocupan, en cambio, de las cárceles, ni de las cámaras de tormentos, ni de los campos de concentración, ni de los centros de exterminio, aunque en esos lugares ocurren las inevitables consecuencias de sus actos. Los tecnócratas reivindican el privilegio de la irresponsabilidad:
- Somos neutrales-dicen



La desmemoria/1

Estoy leyendo una novela de Louise Erdrich.
A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto.
El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recién nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía. El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria.
He aquí, pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero.



Eduardo Galeano
El Libro de los Abrazos, 1989

jueves, 30 de agosto de 2012

El Alacantí musical IV: Inés Saavedra


Gran música, gran persona y amiga, Inés Saavedra, uruguaya residente el Alicante, compositora e intérprete de enorme sensibilidad, con una larga carrera por delante de la que espero estar al tanto.

Te dejo un tema de su último album Letras y Música, de esos que te ponen el vello de punta, en el que musicaliza un poema deliciosamente triste de Miguel Hernández, Las Abarcas Desiertas.

Gracias Inés por ser fantástica.

martes, 21 de agosto de 2012

El Alacantí musical III: Gatos Pardos


Dicen que por la noche todos los gatos son pardos...  pero en realidad los hay más gatos y más pardos, y no hay gatos más pardos que los Gatos Pardos de Alicante: Manolo y Alfonso Copé, Mano Martínez, Anita y Kiko fueron la formacion en el concierto que dieron en ático cuatro, al que tuve la suerte de asistir y en el que colaboraron también, para delicia de los asistentes, Paolo a las teclas y el acordeón, Guillermo al violín y Jorge a la percusión.

Ya me han prometido que me enviarán su album cuando este terminado, si es preciso al mismísimo infierno. Así que les tomo la palabra. Que sigan disfrutando de lo lindo con la música y que yo me entere.

Te dejo con un fragmento de ese bonito concierto, un tema titulado Tierra Sagrada.


martes, 14 de agosto de 2012

El Alacantí musical II: Deveras


Hete aquí otro de los grupos que van haciéndose hueco en la escena musical alicantina, y van por muy buen camino: Deveras, con Veronica, Rafa, Diego, Kiko y Alberto.

Ahora se están preparando para grabar su album; espero que todos sus planes salgan a la perfección.
Mucha suerte y mucha paciencia con ello; larga vida a vuestro proyecto.
Me quedo con el mensaje de vitalidad y optimismo de su tema Luces y Sombras.

¡Te voy a echar de menos, Vero!



viernes, 10 de agosto de 2012

El Alacantí musical I: Pura Mandanga




Pura Mandanga, un proyecto musical fresco, joven, alegre y dicharachero, a cargo de Billy, Adrián, Estíbaliz, Juanma, Dani y Kevin. Ahora están haciendo rodar su nuevo album, Especie Animal.

Gracias por hacerme pasar tan buenos momentos, por hacerme bailar y reir. Gracias por esas ocasiones en que me habéis dado la oportunidad de cantar con vosotros y participar de vuestra fiesta.
Os llevo conmigo en el pensamiento, y me llevo vuestras canciones.
Os deseo mucha suerte. Yo sé que esta vez nos irá bien.



domingo, 5 de agosto de 2012

Vámonos


 


Chavelita...
tú no querías llantos,
ni baños de lágrimas;
no deseabas pomposas exequias,
dilatados funerales.

Ya te llegó la hora de perder,
giganta;
yo brindo hoy por tí,
con el aliento encogido,
con la voz quebrada;
brindo y me ahogo en tu canto ronco.

Larga eternidad para tí, llorona.
Que se inicien los fastos,
que corran hoy por tí
manantiales de tequila.
Que suenen las guitarras toda la noche,
que canten y deliren y den misa los iluminados
y los borrachos. 

Que se alcen los vasos.
Hoy no llora nadie.
La última corre de mi cuenta.
Y en el último trago nos vamos.

También de dolor se canta
cuando llorar no se puede.





Vámonos, José Alfredo Jiménez

Que no somos
iguales dice la gente,
que tu vida y mi vida
se van a perder,
que yo soy un canalla
y que tu eres decente,
que dos seres distintos
no se pueden querer.

Pero yo ya te quise
y no te olvido,
y morir en tus brazos
es mi ilusión;
yo no entiendo esas cosas
de las clases sociales,
sólo sé que me quieres
y que te quiero yo.

Y vámonos, 
donde nadie nos juzgue,
donde nadie nos diga
que hacemos mal.
Vámonos, alejados del mundo
donde no haya justicia
ni leyes ni nada,
nomás nuestro amor.
 
Si no somos iguales
que nos importa,
nuestra historia de amores
tendrá que seguir,
y como alguien me dijo
que la vida es muy corta
esta vez para siempre
he venido por ti.

Pero quiero que sepas
que no te obligo,
que si vienes conmigo es por amor;
dí con todas tus fuerzas
lo que soy en tu vida
pa´ que vean que me quieres
como te quiero yo.

Vámonos, 
donde nadie nos juzgue
donde nadie nos diga
que hacemos mal
Vámonos, alejados del mundo
donde no haya justicia
ni leyes ni nada
nomás nuestro amor

lunes, 30 de julio de 2012

La Rebelión de las Masas IV... y último


Y porque parece que Ortega no pretendía dejar títere con cabeza, la última entrega de este espacio para la autocrítica.



[…] generación tras generación, el hombre de ciencia ha ido constriñéndose, recluyéndose, en un campo de ocupación intelectual cada vez más estrecho. Pero no es esto lo importante que esa historia nos enseñaría, sino más bien lo inverso: cómo en cada generación el científico, por tener que reducir su órbita de trabajo, iba progresivamente perdiendo contacto con las demás partes de la ciencia, con una interpretación integral del universo, que es lo único merecedor de los nombres de ciencia, cultura, civilización europea.

Es un hombre que, de todo lo que hay que saber para ser un personaje discreto, conoce sólo una ciencia determinada, y aún de esa ciencia sólo conoce bien la pequeña porción en que él es activo investigador. Llega a proclamar como una virtud el no enterarse de cuanto quede fuera del angosto paisaje que especialmente cultiva, y llama dilettantismo a la curiosidad por el conjunto del saber.

[…] Porque conviene recalcar la extravagancia de este hecho innegable: la ciencia experimental ha progresado en buena parte merced al trabajo de hombres fabulosamente mediocres, y aun menos que mediocres. Es decir, que la ciencia moderna, raíz, y símbolo de la civilización actual, da acogida dentro de sí al hombre intelectualmente medio y le permite operar con buen éxito. La razón de ello está en […]: la mecanización. […] Para los efectos de innumerables investigaciones es posible dividir la ciencia en pequeños segmentos, encerrarse en uno y desentenderse de los demás.

[…] El especialista «sabe» muy bien su mínimo rincón de universo; pero ignora de raíz todo el resto. Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación; pero esta misma sensación íntima de dominio y valía le llevará a querer predominar fuera de su especialidad. De donde resulta que aún en este caso, que representa un máximum de hombre cualificado -especialismo- y, por lo tanto, lo más opuesto al hombre-masa, el resultado es que se comportará sin cualificación y como hombre-masa en casi todas las esferas de vida.

[…] Ellos simbolizan, y en gran parte constituyen, el imperio actual de las masas, y su barbarie es la causa inmediata de la desmoralización europea.


XII, La Barbarie del "Especialismo"
Primera parte, La Rebelión de las Masas



Este es el mayor peligro que hoy amenaza a la civilización: la estatificación de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado; es decir, la anulación de la espontaneidad histórica, que en definitiva sostiene, nutre y empuja los destinos humanos. […]

El resultado de esta tendencia será fatal. La espontaneidad social quedará violentada una vez y otra por la intervención del Estado; ninguna nueva simiente podrá fructificar. La sociedad tendrá que vivir para el Estado; el hombre, para la maquina del gobierno. Y como a la postre no es sino una máquina cuya existencia y mantenimiento dependen de la vitalidad circundante que la mantenga, el Estado, después de chupar el tuétano a la sociedad, se quedará hético, esquelético, muerto con esa muerte herrumbrosa de la máquina, mucho más cadavérica que la del organismo vivo.


XIII, El Mayor Peligro, El Estado
Primera parte, La Rebelión de las Masas






4

Fuera interesante y hasta útil someter a este examen el carácter individual del español medio. La operación sería, no obstante, enojosa y, aunque útil, deprimente; por eso la elude. Pero haría ver la enorme dosis de desmoralización íntima, de encanallamiento que en el hombre medio de nuestro país produce el hecho de ser España una nación que vive desde hace siglos con una conciencia sucia en la cuestión de mando y obediencia. El encanallaniento no es otra cosa que la aceptación como estado habitual y constituido de una irregularidad, de algo que mientras se acepta sigue pareciendo indebido. Como no es posible convertir en sana normalidad lo que en su esencia es criminoso y anormal, el individuo opta por adaptarse él a lo indebido, haciéndose por completo homogéneo al crimen o irregularidad que arrastra. Es un mecanismo parecido al que el adagio popular enuncia cuando dice: «Una mentira hace ciento.» Todas las naciones […] Rechazaron la irregularidad transitoria y reconstituyeron así su moral pública. Pero el español ha hecho lo contrario: en vez de oponerse a ser imperado por quien su íntima conciencia rechazaba, ha preferido falsificar todo el resto de su ser para acomodarlo a aquel fraude inicial. Mientras esto persista en nuestro país, es vano esperar nada de los hombres de nuestra raza. No puede tener vigor elástico para la difícil faena de sostenerse con decoro en la historia una sociedad cuyo Estado, cuyo imperio o mando es constitutivamente fraudulento.

Vivir es ir disparado hacia algo, es caminar hacia una meta. […] en muchos casos, el español no va a nada, no tiene proyecto ni misión, sino que, más bien, sale a la vida para ver si las de otros llenan un poco la suya.

La vida creadora supone un régimen de alta higiene, de gran decoro, de constantes estímulos, que excitan la conciencia de la dignidad.



5

[…] la depresión indiscutible de sus ánimos no proviene de que se sientan poco capaces, sino, al contrario, de que, sintiéndose con más potencialidad que nunca, tropiezan con ciertas barreras fatales que les impiden realizar lo que muy bien podrían. [...] A mi juicio, la sensación de menoscabo, de impotencia, que abruma innegablemente estos años a la vitalidad europea, se nutre de esa desproporción entre el tamaño de la potencialidad europea actual y el formato de la organización política en que tiene que actuar.



7

Le trae sin cuidado que sus «ideas» no sean verdaderas; las emplea como trincheras para defenderse de su vida, como aspavientos para ahuyentar la realidad. El hombre de cabeza clara es el que se liberta de esas «ideas» fantasmagóricas y mira de frente a la vida, y se hace cargo de que todo en ellas es problemático, y se siente perdido. Como esto es la pura verdad -a saber, que vivir es sentirse perdido-, el que lo acepta ya ha empezado a encontrarse, ya ha comenzado a descubrir su auténtica realidad, ya está en lo firme. Instintivamente, lo mismo que el náufrago, buscará algo a que agarrarse, y esa mirada trágica, perentoria, absolutamente veraz, porque se trata de salvarse, le hará ordenar el caos de su vida. Estas son las únicas ideas verdaderas: las ideas de los náufragos. Lo demás es retórica, postura, íntima farsa. El que no se siente de verdad perdido se pierde inexorablemente; es decir, no se encuentra jamás, no topa nunca con la propia realidad.

 La salud de las democracias, cualquiera que sean su tipo y su grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario. Si el régimen de comicios es acertado, si se ajusta a la realidad, todo va bien; si no, aunque el resto marche óptimamente, todo va mal.



9

El burgués no es cobarde, como él creía, y a la fecha está más dispuesto a la violencia que los obreros. Nadie ignora que si triunfó en Rusia el bolchevismo fue porque en Rusia no había burgueses. El fascismo, que es un movimiento pequeñoburgués, se ha revelado como más violento que todo el obrerismo junto.


XIV, ¿Quién manda en el Mundo?
Segunda parte, ¿Quién manda en el Mundo?


José Ortega y Gasset
El Sol, 1926


miércoles, 11 de julio de 2012

Santa Bárbara


Queda dignidad.
Quedan agallas.
Yo apoyo a los mineros.




En el pozo María Luisa,
tranlaralará, tranlará.
murieron cuatro mineros.
Mirai, mirai Maruxina mirai,
mirai como vengo yo.
murieron cuatro mineros.
Mirai, mirai Maruxina mira,
mirai como vengo yo.

Traigo la camisa roja
tranlaralará, tranlará.
de sangre de un compañero.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.
de sangre de un compañero.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.

Traigo la cabeza rota,
tranlaralará, tranlará,
que me la rompió un barreno.
Mira, mirai Maruxina mirai,
mirai como vengo yo.
que me la rompió un barreno.
Mirai, mirai Maruxina mirai,
mirai como vengo yo. 



lunes, 9 de julio de 2012

Agua Regia


Todo comenzó con el asunto de los Sólidos Platónicos, que según pudimos saber aquella tarde no eran más que poliedros regulares: los de cuatro, seis, ocho, doce y veinte caras, producto de un universo que tiene tendencia a un estado organizado pero de mínima energía; como una especie de formatos estándar a los que, lo vivo e inerte, tiende a parecerse siempre que cuente con tiempo suficiente para organizarse.
Estas estructuras extraordinariamente simétricas también son conocidas como cuerpos platónicos, cuerpos cósmicos, sólidos pitagóricos o, sencillamente, poliedros regulares convexos. La estructura cristalina de los minerales y de los copos de nieve, las formas de los radiolarios, las celdillas de un panal o la carcasa de algunos virus se basan en geometrías de este tipo o sus derivados.






De algún modo extraño que ya no recuerdo, pero pasando por las burbujas... la conversación derivó en la esfera y sus asuntos cósmicos; en la Gravedad como fuerza que nos mantenía aferrados al suelo, neutralizando la fuerza centrífuga de un planeta que gira a toda velocidad; y es que los primeros que saldrían despedidos de la superficie Terrestre serían los materiales más densos.
Eso nos suscitó la duda inmediata de cuál sería el material más denso del planeta... y resultó ser el Iridio, un elemento que en la corteza terrestre se encuentra en cantidades irrisorias, pero que es bastante abundante en los meteoritos. Casualmente el Iridio era el único metal resistente no sólo a todo tipo de agentes corrosivos, sino también al Agua Regia.
Este líquido de nombre solemne no era más que una mezcla de ácidos clorhídrico y nítrico en proporciones adecuadas, con la que un alquimista consiguió por primera vez disolver el oro; quizá de ahí su nombre, ya que el oro no era atacado por ningún otro producto.

Todo esto viene a colación de una anécdota que quería contarte, relacionada con el agua regia, con la que el químico húngaro George de Hevesy disolvió las medallas de oro de dos premios Nobel, Max von Laue y James Franck, para evitar que los Nazis las robaran. Colocó esta solución en una estantería de su laboratorio en el Instituto Niels Bohr.
Después de la Segunda Guerra Mundial, volvió al laboratorio y precipitó el oro para sacarlo de la mezcla. El oro fue devuelto a la Real Academia de las Ciencias de Suecia y la Fundación Nobel entregó nuevas medallas a von Laue y a Franck.

...

Es genial tener este tipo de conversaciones. Siempre se aprenden cosas.