lunes, 22 de octubre de 2012

Rebeldes del nuevo milenio





Esta breve entrevista a Julian Assange realizada en TED es de hace un par de años. Aunque no pueda extraerse más que algúna especie de valoración personal, sí me parece interesante escuchar lo que tiene que decir. Desde mi punto de vista, es uno de estos pocos rebeldes del nuevo milenio, un tiempo que espero engendre muchos Assanges, porque no sé si dejarán hacer su labor por mucho más tiempo al nuevo enemigo público del todopoderoso yanqui.  

Le deseo coraje, buena suerte... y que consiga escabullirse de la flagrante encerrona en la que está atrapado.


lunes, 15 de octubre de 2012

Moscas y moscardones


Hay cosas que ganan sentido con el tiempo, este pequeño poema podría ser una de esas cosas. 
 




Hay una mosca en la habitación. 
Conozco su soliloquio. 
Me sigue a todas partes. 
 ...
Tal vez busque algo 
que no hallará conmigo; 
 me hace, 
ella a mí, 
más compañía.  


Kayele
(Verde Crisálida, V)



Música: El vuelo del Moscardón (Nicolai Rimsky-Korsakov, El Cuento del Zar Saltán - 1900).
 


domingo, 7 de octubre de 2012

Palabra de Meribald

 Fragmento de una de las conversaciones que mantenían Brienne, Podrick y el septón Meribald en sus periplos por Poniente.


Pintura: El Triunfo de la Muerte (Pieter Brueghel, 1562)




"—¿Ser? ¿Mi señora? —intervino Podrick—. ¿Un hombre quebrado es un bandido?
—Más o menos —respondió Brienne.
El septón Meribald no estaba de acuerdo.
—Más menos que más. Hay muchos tipos de bandidos, igual que hay muchos tipos de pájaros. Tanto el andarríos como el pigargo tienen alas, pero no son lo mismo. A los bardos les gustan las canciones de hombres buenos que se ven forzados a saltarse la ley para combatir a un señor malvado, pero la mayoría de los bandidos se parecen más a ese Perro rabioso que al señor del relámpago. Son hombres malvados, instigados por la codicia, amargados por la vida taimada; desprecian a los dioses y sólo se preocupan por sí mismos. Los hombres quebrados pueden ser igual de peligrosos, pero también son dignos de compasión. Casi todos son gente sencilla, hombres del pueblo que nunca habían estado a más de media legua de la casa en la que nacieron hasta que un día, un señor cualquiera se los llevó a la guerra. Mal vestidos y mal calzados, marchan tras sus estandartes, a veces sin más armas que una guadaña o una hoz, o una maza que se han hecho ellos mismos atando una piedra a un palo con tiras de cuero. Los hermanos marchan con los hermanos; los hijos, con los padres; los amigos, con los amigos. Han oído las canciones y las anécdotas, así que caminan con el corazón anhelante, soñando con las maravillas que verán, con las riquezas y la gloria que conseguirán. La guerra les parece una gran aventura, la mayor que vivirá la mayoría de ellos.
»Luego prueban el combate.
»Algunos se quiebran nada más probarlo. Otros aguantan años, hasta que pierden la cuenta de las batallas en que han intervenido, pero alguien que sobrevive a cien combates puede quebrarse en el ciento uno. Los hermanos ven morir a sus hermanos, los padres pierden a sus hijos, los amigos ven a sus amigos tratar de volver a meterse las tripas después de que los haya rajado un hacha.
»Ven caer al señor que los llevó allí y, de repente, otro señor les grita que ahora lo sirven a él. Reciben una herida y, cuando todavía la tienen a medio curar, reciben otra. Nunca tienen comida suficiente; el calzado se les cae a pedazos de tanto caminar; la ropa se les desgarra y se les pudre, y la mitad se caga en los calzones porque ha bebido agua que no era potable.
»Si quieren unas botas nuevas, una capa más caliente o, tal vez, un yelmo de hierro oxidado, tienen que quitárselo a un cadáver; no tardan en robar también a los vivos, a los aldeanos en cuyas tierras luchan, a hombres como los que eran antes ellos mismos. Les matan las ovejas y les roban las gallinas, y de ahí a llevarse también a sus hijas sólo hay un paso. Y un día miran a su alrededor y se dan cuenta de que todos sus parientes y amigos han desaparecido, de que luchan al lado de desconocidos y bajo un estandarte que ni siquiera identifican. No saben dónde están ni cómo volver a su hogar; el señor por el que luchan no sabe cómo se llaman, pero ahí está siempre, gritándoles que formen una línea con sus lanzas, sus hoces, sus guadañas, para defender la posición. Y los caballeros caen sobre ellos, hombres sin rostro envueltos en acero, y el retumbar de su ataque parece llenar el mundo...
»Y el hombre se quiebra.
»Da media vuelta y huye, o se arrastra entre los cadáveres de los caídos, o se escabulle en plena noche y busca un lugar donde esconderse. A esas alturas, los hombres quebrados ya ni piensan en volver a casa. Los reyes, los señores y los dioses les importan menos que un trozo de carne medio podrida que les permita vivir un día más, o un pellejo de vino agrio con el que ahogar sus miedos unas horas. Viven de día en día, de comida en comida; son más animales que humanos. Lady Brienne no se equivoca: en estos tiempos que corren, los viajeros deben cuidarse de los hombres quebrados, y temerlos... Pero también deberían compadecerlos."


George R.R. Martin
Brienne (V)
Festín de Cuervos (Cuarto libro de Canción de Hielo y Fuego)

martes, 2 de octubre de 2012

Declaración de intenciones





Un poema, en realidad, no significa nada.
Un poema
es una declaración de intenciones.

Hay mil ideas irrealizables,
mil palabras falsas.
Hay imágenes ilusorias
y vanas fantasías,
delirios de una tarde.

Pude escribir mil versos
y olvidarte al día siguiente.

Poesía es estampa vívida
de un momento,
una marabunta de posibles,
un encontronazo en el lenguaje,
un regodearse entre lo tangible
y lo imaginario.

Se puede amar una noche,
una semana, un mes…
y después se acaba… si no se alimenta.

Un poema no es más
que una declaración de intenciones.



Kayele
(Después del Fuego)


jueves, 27 de septiembre de 2012

El Libro de los Abrazos I


El Libro de los Abrazos, un librito maravilloso, plagado de vuelos, de plumas y de fantasías de lo más real, con esa forma tan fabulosa de narrar a nivel de tierra que caracteriza a Eduardo Galeano.
Te dejo con unos pedacitos.
 

 
Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.



El hambre/2

Un sistema del desvínculo: El buey solo bien se lame. El prójimo no es tu hermano, ni tu amante. El prójimo es un competidor, un enemigo, un obstáculo a saltar o una cosa para usar. El sistema, que no da de comer, tampoco da de amar: a muchos condena al hambre de pan y a muchos más condena al hambre de abrazos.



La vida profesional/2

 Tienen el mismo nombre, el mismo apellido. Ocupan la misma casa y calzan los mismos zapatos. Duermen en la misma almohada, junto a la misma mujer. Cada mañana, el espejo les devuelve la misma cara. Pero él y él no son la misma persona:
 -Y yo, ¿qué tengo que ver?-dice él, hablando de él, mientras se encoge de hombros.
 -Yo cumplo órdenes-dice, o dice:
 -Para eso me pagan.
 O dice:
 -Si no lo hago yo, lo hace otro.
 Que es como decir:
 -Yo soy otro.
 Ante el odio de la víctima, el verdugo siente estupor, y hasta una cierta sensación de injusticia: al fin y al cabo, él es un funcionario, un simple funcionario que cumple su horario y su tarea. Terminada la agotadora jornada de trabajo, el torturador se lava las manos.
Ahmadou Gherab, que peleó por la independencia de Argelia, me lo contó. Ahmadou fue torturado por un oficial francés durante varios meses. Y cada día, a las seis en punto de la tarde, el torturador se secaba el sudor de la frente, desenchufaba la picana eléctrica y guardaba los demás instrumentos de trabajo. Entonces se sentaba junto al torturado y le hablaba de sus problemas familiares y del ascenso que no llega y lo cara que está la vida. El torturador hablaba de su mujer insufrible y del hijo recién nacido, que no lo había dejado pegar un ojo en toda la noche; hablaba contra Orán, esta ciudad de mierda, y contra el hijo de puta del coronel que...
Ahmadou, ensangrentado, temblando de dolor, ardiendo en fiebres, no decía nada.



La vida profesional /3

Los banqueros de la gran banquería del mundo, que practican el terrorismo de dinero, pueden más que los reyes y los mariscales y más que el propio Papa de Roma. Ellos jamás se ensucian las manos. No matan a nadie, se limitan a aplaudir el espectáculo.
Sus funcionarios, los tecnócratas internacionales, mandan en muchos países: ellos no son presidentes, ni ministros, ni han sido votados en ninguna elección, pero deciden el nivel de los salarios y del gasto público, las inversiones y las desinversiones, los precios, los impuestos, los intereses, los subsidios, la hora de salida del sol y la frescura de las lluvias.
No se ocupan, en cambio, de las cárceles, ni de las cámaras de tormentos, ni de los campos de concentración, ni de los centros de exterminio, aunque en esos lugares ocurren las inevitables consecuencias de sus actos. Los tecnócratas reivindican el privilegio de la irresponsabilidad:
- Somos neutrales-dicen



La desmemoria/1

Estoy leyendo una novela de Louise Erdrich.
A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto.
El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recién nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía. El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria.
He aquí, pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero.



Eduardo Galeano
El Libro de los Abrazos, 1989

jueves, 30 de agosto de 2012

El Alacantí musical IV: Inés Saavedra


Gran música, gran persona y amiga, Inés Saavedra, uruguaya residente el Alicante, compositora e intérprete de enorme sensibilidad, con una larga carrera por delante de la que espero estar al tanto.

Te dejo un tema de su último album Letras y Música, de esos que te ponen el vello de punta, en el que musicaliza un poema deliciosamente triste de Miguel Hernández, Las Abarcas Desiertas.

Gracias Inés por ser fantástica.

martes, 21 de agosto de 2012

El Alacantí musical III: Gatos Pardos


Dicen que por la noche todos los gatos son pardos...  pero en realidad los hay más gatos y más pardos, y no hay gatos más pardos que los Gatos Pardos de Alicante: Manolo y Alfonso Copé, Mano Martínez, Anita y Kiko fueron la formacion en el concierto que dieron en ático cuatro, al que tuve la suerte de asistir y en el que colaboraron también, para delicia de los asistentes, Paolo a las teclas y el acordeón, Guillermo al violín y Jorge a la percusión.

Ya me han prometido que me enviarán su album cuando este terminado, si es preciso al mismísimo infierno. Así que les tomo la palabra. Que sigan disfrutando de lo lindo con la música y que yo me entere.

Te dejo con un fragmento de ese bonito concierto, un tema titulado Tierra Sagrada.


martes, 14 de agosto de 2012

El Alacantí musical II: Deveras


Hete aquí otro de los grupos que van haciéndose hueco en la escena musical alicantina, y van por muy buen camino: Deveras, con Veronica, Rafa, Diego, Kiko y Alberto.

Ahora se están preparando para grabar su album; espero que todos sus planes salgan a la perfección.
Mucha suerte y mucha paciencia con ello; larga vida a vuestro proyecto.
Me quedo con el mensaje de vitalidad y optimismo de su tema Luces y Sombras.

¡Te voy a echar de menos, Vero!



viernes, 10 de agosto de 2012

El Alacantí musical I: Pura Mandanga




Pura Mandanga, un proyecto musical fresco, joven, alegre y dicharachero, a cargo de Billy, Adrián, Estíbaliz, Juanma, Dani y Kevin. Ahora están haciendo rodar su nuevo album, Especie Animal.

Gracias por hacerme pasar tan buenos momentos, por hacerme bailar y reir. Gracias por esas ocasiones en que me habéis dado la oportunidad de cantar con vosotros y participar de vuestra fiesta.
Os llevo conmigo en el pensamiento, y me llevo vuestras canciones.
Os deseo mucha suerte. Yo sé que esta vez nos irá bien.



domingo, 5 de agosto de 2012

Vámonos


 


Chavelita...
tú no querías llantos,
ni baños de lágrimas;
no deseabas pomposas exequias,
dilatados funerales.

Ya te llegó la hora de perder,
giganta;
yo brindo hoy por tí,
con el aliento encogido,
con la voz quebrada;
brindo y me ahogo en tu canto ronco.

Larga eternidad para tí, llorona.
Que se inicien los fastos,
que corran hoy por tí
manantiales de tequila.
Que suenen las guitarras toda la noche,
que canten y deliren y den misa los iluminados
y los borrachos. 

Que se alcen los vasos.
Hoy no llora nadie.
La última corre de mi cuenta.
Y en el último trago nos vamos.

También de dolor se canta
cuando llorar no se puede.





Vámonos, José Alfredo Jiménez

Que no somos
iguales dice la gente,
que tu vida y mi vida
se van a perder,
que yo soy un canalla
y que tu eres decente,
que dos seres distintos
no se pueden querer.

Pero yo ya te quise
y no te olvido,
y morir en tus brazos
es mi ilusión;
yo no entiendo esas cosas
de las clases sociales,
sólo sé que me quieres
y que te quiero yo.

Y vámonos, 
donde nadie nos juzgue,
donde nadie nos diga
que hacemos mal.
Vámonos, alejados del mundo
donde no haya justicia
ni leyes ni nada,
nomás nuestro amor.
 
Si no somos iguales
que nos importa,
nuestra historia de amores
tendrá que seguir,
y como alguien me dijo
que la vida es muy corta
esta vez para siempre
he venido por ti.

Pero quiero que sepas
que no te obligo,
que si vienes conmigo es por amor;
dí con todas tus fuerzas
lo que soy en tu vida
pa´ que vean que me quieres
como te quiero yo.

Vámonos, 
donde nadie nos juzgue
donde nadie nos diga
que hacemos mal
Vámonos, alejados del mundo
donde no haya justicia
ni leyes ni nada
nomás nuestro amor